La noche en la Farmasi Arena de Río de Janeiro fue un experimento interesante de grappling y boxeo sin guantes, convertido en una demostración de fuerza y situaciones surrealistas. En la estelar, Arman Tsarukyan demostró por qué es el “coco” de las 155 libras en la UFC, al imponer su jerarquía física y técnica sobre un Muhammad Mokaev que, aunque valiente, terminó pagando el precio de subir de categoría. El combate estelar de Hype FC se definió a los 7:46 minutos, cuando el armenio logró transicionar de manera magistral hacia la espalda del joven invicto en las MMA, cerrando un mataleón tan ajustado que Mokaev ni siquiera tuvo tiempo de rendirse; cayó desconectado en la lona, obligando al réferi a decretar la sumisión técnica.
Sin embargo, el triunfo de Tsarukyan —quien aprovechó los micrófonos para retar a Charles Oliveira y reafirmar que el oro de la UFC es su siguiente parada— fue apenas una parte de la historia. La velada estuvo al borde del descontrol debido a las excentricidades de Valter Walker. El peleador de peso completo y anunciador de la noche rompió todos los protocolos al interrumpir un combate y cancelarlo sobre la marcha por considerarlo falto de acción y “aburrido”, una decisión que encendió los ánimos en las gradas y generó un caos administrativo que pocos recordaban en un evento de este estilo. Entre los abucheos y la confusión, Bryce Mitchell logró rescatar algo de la esencia del espectáculo cuando, en un gesto calcado de Max Holloway, señaló la lona en los segundos finales de su empate ante Jean Silva, un momento que se volvió pólvora en redes sociales.
El resto de la cartelera principal dejó un sabor de boca agridulce para quienes buscaban finales rápidos, ya que el alto nivel de lucha en el piso provocó una lluvia de empates. Además de la igualada entre Mitchell y Silva, figuras como el veterano Edson Barboza y el peligroso Shara Magomedov no pudieron sacarse ventaja en su duelo de sumisión, al igual que ocurrió en el choque entre Lev Sarkisyan y Joilton Lutterbach. Fue muestra de que, cuando dos expertos en el piso se neutralizan, la balanza rara vez se inclina hacia un lado sin el factor del golpeo.
Para compensar la falta de finalizaciones en el bloque principal, las preliminares de bare-knuckle (boxeo a puño limpio) trajeron la dosis de violencia necesaria. El ring de Hype FC vio cómo Matheus Rangel se robaba los reflectores al mandar a dormir a Paulo “Ceará” Ricardo con un nocaut fulminante en el primer asalto, mientras que Victor Felisberto hizo lo propio ante Bruno Nascimento por la vía del TKO en el segundo. En las decisiones de los jueces, nombres como Luan Duarte, Wallace De Lima y Guilherme França lograron salir con la mano en alto tras guerras de desgaste que dejaron el octágono manchado de sangre, cerrando una cartelera brasileña que, para bien o para mal, nadie podrá olvidar.