La eliminación de Egipto ante Argentina por 3-2 trascendió el terreno de juego, escalando hasta convertirse en un reclamo formal que ahora tendrá que resolver de manera directa la FIFA. La Asociación Egipcia de Futbol (EFA) presentó una queja ante el máximo organismo del balompié al considerar que el arbitraje perjudicó deliberadamente a su selección. De acuerdo con el ente africano, las decisiones “destrozaron” el plan de trabajo y el esfuerzo deportivo de su representativo.
El descontento también se extendió en las plataformas digitales y en las calles, pues seguidores y futbolistas egipcios acusaron a la entidad matriz del futbol global de beneficiar la permanencia de Argentina y de su capitán, Lionel Messi, bajo el argumento de proteger los intereses económicos, de patrocinio y de audiencia televisiva que genera el conjunto sudamericano. En redes se calificó el resultado como “robo” y se habló de un “partido amañado”. De acuerdo con Times of India, el delantero Mostafa Ziko, dijo que era una “injusticia clara y evidente” y sugirió que el torneo estaba arreglado en favor de determinados equipos.
La Albiceleste avanzó a cuartos de final después de remontar el partido. Ese desenlace alimentó la lectura de quienes consideran que el peso de Messi y de la selección argentina dentro del negocio global del futbol pudo influir en el ambiente del partido. La queja egipcia se suma a las sospechas que rodean al entorno argentino. Según reportes de distintos medios, fiscales federales de Estados Unidos y agentes del FBI investigan a la Asociación del Futbol Argentino (AFA), a su presidente Claudio Tapia y a sus colaboradores por presunto lavado de dinero y fraude bancario. Las autoridades revisan movimientos realizados a través del sistema financiero estadounidense, incluyendo fondos administrados por la firma TourProdEnter LLC que ascienden a por lo menos 260 millones de dólares. Al encontrarse en fase de indagación, el proceso no implica una sentencia ni una responsabilidad penal comprobada.
La confluencia de este proceso judicial con las quejas en el torneo actual ha incrementado los cuestionamientos en torno a la transparencia de la competencia. La FIFA no ha informado, hasta el momento, una sanción ni una resolución que respalde las acusaciones de arreglo de partido. Por ahora, lo verificable es que Egipto presentó una protesta formal, que sus aficionados y parte de su entorno deportivo denunciaron un arbitraje sospechoso, y que Argentina continuará en el Mundial bajo una presión mediática que ya no se limita a lo que ocurre dentro del campo.