La Copa Mundial también ha construido historias familiares que atraviesan generaciones. A lo largo de la historia del torneo, 27 parejas de padres e hijos han participado en distintas ediciones; varios de esos apellidos quedaron ligados al futbol internacional, por sus logros y continuidad dentro de la competencia.
Entre las dinastías más reconocidas aparecen los Maldini, con Cesare y Paolo; los Djorkaeff, integrados por Jean y Youri; además de los Forlán, representados por Pablo y Diego. A esa lista se suman Miguel Ángel y Xabi Alonso, Mazinho y Thiago, Peter y Kasper Schmeichel, Claudio y Giovanni Reyna, así como los mexicanos Hernández, conformados por Gutiérrez y Balcázar.
Tradición familiar en los Mundiales
La presencia de familias mundialistas comenzó desde las primeras décadas del torneo. Los mexicanos Luis y Mario Pérez marcaron uno de los primeros antecedentes tras disputar las ediciones de Uruguay 1930 y Brasil 1950.
Otro caso singular ocurrió con José Vantolrà, el futbolista representó a México en el Mundial de 1970; sin embargo, su padre, Martí Vantolrà, había jugado para España en la Copa del Mundo de 1934. El apellido quedó vinculado a dos selecciones distintas dentro de la máxima competencia internacional.
Herencia de campeones
Algunas de estas familias alcanzaron éxitos importantes en las fases decisivas del certamen, la familia Thuram sobresale por sus resultados en finales mundialistas.
Lilian Thuram conquistó el título con Francia en 1998 tras levantar la Copa del Mundo en casa. Años después, su hijo Marcus estuvo cerca de repetir la hazaña; el delantero francés obtuvo el subcampeonato en Catar 2022 luego de perder la final ante Argentina.