Bajo las luces del Estadio Metropolitano, el conjunto dirigido por Diego Pablo Simeone logró rescatar un empate 1-1 ante el Arsenal en la ida de las semifinales de la Champions League. En un duelo donde la táctica y la resistencia emocional fueron los protagonistas, la figura de Julián Álvarez emergió para igualar un marcador que parecía castigar excesivamente a los del Atlético de Madrid tras un polémico penalti al borde del descanso.
El encuentro comenzó con un respeto absoluto entre ambos bandos. Mikel Arteta apostó por el fútbol de control con Martin Odegaard y Zubimendi, el Atlético respondía con una presión asfixiante que hizo vibrar a los casi 70,000 espectadores. Sin embargo, en el minuto 44, una imprecisión defensiva permitió que Viktor Gyökeres encarara el área. El delantero sueco cayó tras un contacto con Dávid Hancko, y aunque el banquillo rojiblanco clamó que no hubo falta suficiente, el colegiado señaló el punto penal.
Gyökeres no perdonó desde los once pasos, silenciando momentáneamente a un estadio que no daba crédito al 0-1. El gol obligó al Atlético de Madrid a replantear su estrategia para el complemento, enfrentando el desafío de romper el bloque de un Arsenal.
La segunda mitad fue un monólogo de ambición colchonera. A pesar de perder por molestias físicas a Giuliano Simeone en el entretiempo, el equipo mantuvo la verticalidad. La insistencia tuvo premio al minuto 56, cuando una mano de William White en el área fue sentenciada como penal. Julián Álvarez asumió la responsabilidad con un derechazo inapelable que puso el 1-1.
El empate desató la euforia y dio paso a los mejores minutos de Antoine Griezmann. El francés, galardonado como el mejor jugador del partido por la UEFA, dio una cátedra de conexión y sacrificio defensivo en lo que se anticipa como su última gran noche europea en casa. Un remate suyo al larguero y una volea que rozó el poste estuvieron a punto de concretar la remontada ante un Arsenal que terminó pidiendo la hora y realizando diversos cambios defensivos.
El cierre del partido no estuvo exento de drama. El VAR volvió a intervenir para rectificar un penalti inicialmente señalado a favor del Arsenal sobre Eze, lo que habría sido un golpe devastador para los colchoneros. Además, el saldo físico deja preocupaciones para el “Cholo” Simeone, ya que Julián Álvarez también tuvo que abandonar el campo cojeando, sustituido por Alex Baena.
La moneda queda en el aire. El Atlético de Madrid viajará al Emirates Stadium el próximo martes con la convicción de que su carácter y personalidad pueden superar el poderío del líder inglés. Para ambas escuadras, la final de Budapest está a 90 minutos de distancia.