Cecilia Vidals Rosas dejó la Oficina de Representación de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno en la Conade, luego de presentar su renuncia el pasado 27 de julio con efectos a partir del 1 de agosto. Su salida ocurre en medio de señalamientos sobre presuntas irregularidades en el funcionamiento del área que debía vigilar el uso de los recursos públicos y después de que, según una investigación de Proceso, habría solicitado una liquidación pese a tratarse de una separación voluntaria.
El caso también involucra al director de la Conade, Rommel Pacheco, quien, de acuerdo con la información publicada por el semanario, habría intervenido para solicitar que Vidals fuera restituida en el cargo, bajo el argumento de que había colaborado de manera favorable con su administración.
La salida de la funcionaria ocurre apenas unas semanas después de que Proceso documentara presuntas irregularidades relacionadas con la actuación de la oficina anticorrupción y sus vínculos con funcionarios cercanos a Pacheco.
Vidals presentó su renuncia ante la coordinación general de Órganos Internos de Control de Anticorrupción y Buen Gobierno, encabezada por Perla Anaya Díaz. En el documento quedaron incluidos como destinatarios Noé García Ortiz, titular del Órgano Interno de la Secretaría de Educación Pública; Abel Emilio Castorena Martínez, titular de la Unidad de Vigilancia 1, y el propio Rommel Pacheco.
De acuerdo con la información, Vidals habría comunicado a integrantes del área que recibió autorización para gestionar ante Pacheco el pago de una liquidación. El señalamiento resulta relevante porque la funcionaria habría dejado el cargo por decisión propia y con carácter irrevocable.
La misma publicación sostiene que, durante una reunión privada con quienes habían sido sus subordinados, Vidals afirmó que Pacheco se comunicó con Perla Anaya Díaz para pedir que fuera restituida en su puesto debido a que, según habría expresado, su desempeño había sido favorable para su administración.
De concretarse un pago improcedente, el hecho podría representar un perjuicio para el erario, por lo que correspondería a las autoridades competentes determinar si existió alguna irregularidad y, en su caso, establecer responsabilidades.
La controversia no comenzó con la renuncia. En junio pasado, Proceso publicó una investigación en la que señaló presuntos vínculos y conflictos de interés dentro de la oficina anticorrupción de la Conade.
Entre los señalamientos se encuentra la supuesta contratación de un familiar de Vidals, así como de la esposa de uno de sus subordinados. Los señalamientos adquieren especial relevancia porque se trata precisamente del área encargada de prevenir y detectar conductas irregulares dentro del organismo deportivo.