Cruz Azul vuelve a ser campeón de Liga MX en el Clausura 2026 y lo hizo en un escenario que lo reconoció como local. La Máquina derrotó 2-1 a Pumas en Ciudad Universitaria, cerró una final capitalina de mucha tensión y alcanzó La Décima con un riflazo de Carlos Rotondi al minuto 95, cuando el partido ya estaba roto por la expulsión de Uriel Antuna y por una segunda roja de Ángel Jesús Reyes que dejó a los auriazules sin margen para resistir.
La final no fue una noche cómoda ni limpia para el nuevo campeón. Pumas golpeó, discutió cada pelota y sostuvo durante varios pasajes la energía de su estadio, pero fue perdiendo orden conforme La Máquina encontró la manera de llevar el partido a su terreno. Los Celestes dominaron y supieron aguantar los contragolpes cuando el rival empujó, y ajustó cuando el juego pedía calma y aprovechando el tramo en el que los universitarios empezaron a jugar más con menos claridad.
El marcador terminó por explicar el desarrollo del encuentro. ‘El Brujo’ cambió el peso emocional de la final y obligó al equipo de Efraín Juárez a correr detrás de la pelota con menos piernas y menos opciones. La segunda expulsión universitaria terminó de partir al conjunto local, que pasó de competir por el título a intentar sobrevivir el cierre. Ahí Cruz Azul aprovechó las bandas para desbordar y meterle corazón que piernas y conseguir el gol que sentenció el encuentro.
En el quinto minuto de compensación, el argentino encontró espacio para cargar la pierna y sacar un disparo seco, el balón salió con potencia, superó la reacción defensiva y puso el 2-1 que le dio a Cruz Azul su décimo campeonato de liga. No fue un gol de trámite, fue la consecuencia de un equipo que llegó más entero al último tramo.
Pumas empezó a caerse antes del golpe final. Primero perdió salida, luego perdió paciencia y después perdió control emocional. La presión de jugar en casa, la obligación de responder ante su gente y la inferioridad numérica terminaron por condicionar a un equipo que había construido una temporada importante, pero que en la final no encontró la serenidad necesaria para defender el partido
La victoria tiene un matiz especial para el club celeste. Durante meses, los de la Noria cargaron con burlas por no tener estadio propio y por jugar lejos de una casa definitiva. Pumas calentó el ambiente con esa situación, pero la respuesta
llegó en la cancha: La Máquina se coronó en Ciudad Universitaria, el mismo escenario donde el rival buscaba cerrar una noche de celebración. La imagen queda como una de las estampas más fuertes de la final, por segundo año consecutivo Cruz Azul se corona en el Olímpico Universitario.
Los de la cementera perseguían su décima estrella después de haber roto su larga sequía en 2021; Pumas buscaba su octavo campeonato y su primer título de liga desde 2011. Ambos llegaban con una carga distinta; los celestes querían confirmar que el proyecto podía sostenerse incluso después de cambios internos, mientras los auriazules intentaban cerrar una campaña que los había devuelto a una final.
La serie, además, fue relevante por sus banquillos. Joel Huiqui y Efraín Juárez representaron una final poco común en el balompié azteca; dos técnicos mexicanos, jóvenes y con pasado como futbolistas, al frente de clubes grandes. El derby capitalino tuvo intensidad, historia y un título de por medio, aunque eso no lo convierte automáticamente en un clásico. Pumas y Cruz Azul comparten ciudad y una fiel afición, pero la rivalidad aún no logra consolidarse.