Conor McGregor tiene fecha oficial para regresar a la UFC. La organización anunció que el irlandés enfrentará a Max Holloway el 11 de julio de 2026, en la pelea estelar de UFC 329, en el T-Mobile Arena de Las Vegas, durante la International Fight Week.
El combate será la primera aparición del irlandés en el octágono desde julio de 2021, cuando cayó ante Dustin Poirier en UFC 264 por una fractura en la pierna. Desde entonces, el excampeón de dos divisiones quedó fuera de competencia y aplazó su regreso.
Este cruce empezó a calentarse fuera del octágono, pues ‘The Notourious’ recordó en redes sociales cuando ambos peleadores se enfrentaron el 17 de agosto de 2013 en UFC Fight Night: Shogun vs Sonnen, en Boston. Aquella noche, el nacido en Dublín ganó por decisión unánime. Haciéndole honor a este antecedente, el especialista de 37 años publicó una imagen acompañada de un mensaje dirigido al hawaiano: “vas a respetar mi p*to nombre”.
Para McGregor, la cita representa una prueba directa sobre su estado competitivo. Su último triunfo en UFC fue ante Donald Cerrone en enero de 2020, también en peso wélter. Después perdió dos peleas seguidas contra Poirier, la segunda detenida por lesión. El regreso medirá su recuperación física y su capacidad para sostener ritmo ante un rival activo y con experiencia.
‘Blessed’ fue campeón de peso pluma de UFC y ha competido ante rivales de alto nivel en distintas divisiones. Su agenda reciente lo mantuvo presente en carteleras principales de la empresa, condición que contrasta con la larga pausa del irlandés.
La UFC confirmó el duelo más atractivo de su semana internacional en Las Vegas. El combate no llega con un cinturón en disputa, pero sí con implicaciones para el futuro inmediato de ambos. Para McGregor, una victoria podría reactivar su lugar en los planes estelares de la compañía. Para Holloway, vencer al rival que lo superó
al inicio de su carrera tendría peso competitivo y simbólico propio.
UFC 329 quedará como la primera evaluación formal del regreso de McGregor. La noche del 11 de julio definirá si el irlandés puede volver a competir con exigencia real o si su retorno queda limitado al impacto comercial de una figura que cambió el alcance global de las artes marciales mixtas.