Aficionados de la selección española de futbol se concentraron en las inmediaciones del vecindario neoyorquino de Hudson Yards para presenciar el partido final de la Copa Mundial; los seguidores del conjunto europeo poblaron las calles aledañas con prendas y banderas representativas de su país.
La marea de seguidores portaba de forma mayoritaria playeras de tono carmesí con los nombres de futbolistas como Lamine Yamal y Rodri; las consignas de apoyo sonaron de manera continua en la zona del Midtown, ubicada entre la Octava Avenida y el Río Hudson.
Los puntos de mayor concentración se registraron en el exterior del complejo comercial Backyard y en el mercado gastronómico Little Spain; este último establecimiento, fundado por el cocinero José Andrés, presentó largas filas de comensales en los accesos principales.
Entre los asistentes se encontraban jóvenes madrileños pertenecientes a un programa de intercambio laboral y turístico promovido por el Departamento de Estado; los estudiantes solicitaron permisos en sus empleos para observar la transmisión del partido en las pantallas públicas.
Familias procedentes de la ciudad de Valencia viajaron hacia el territorio estadounidense para seguir de cerca la trayectoria del equipo en el torneo internacional; los viajeros realizaron recorridos por sedes previas como Atlanta y Los Ángeles a pesar de no contar con boletos para ingresar al estadio MetLife.