Una jornada inesperada sacudió la Copa del Mundo 2026 con dos resultados que alteraron el panorama en distintos grupos: Uruguay e Irán no lograron imponer condiciones y terminaron firmando empates que dejan abiertas sus respectivas llaves rumbo a la siguiente fase.
En el Hard Rock Stadium de Miami, la selección de Uruguay volvió a dejar dudas tras empatar 2-2 frente a Cabo Verde, en un partido que pasó de la sorpresa al problema serio para el conjunto sudamericano dirigido por Marcelo Bielsa. El resultado obliga a los uruguayos a jugarse la clasificación ante España, en un escenario donde ya no dependen únicamente de sí mismos.
El golpe llegó temprano. Cabo Verde abrió el marcador con un disparo potente de Kevin Pina que superó a Fernando Muslera, quien alcanzó su partido número 18 en Mundiales, convirtiéndose en el uruguayo con más apariciones en la historia del torneo. La acción silenció a una selección que llegaba con la obligación de responder tras su empate previo ante Arabia Saudí.
Uruguay reaccionó antes del descanso con goles de Maxi Araújo y Agustín Canobbio, que dieron vuelta momentánea al marcador y parecían encaminar el encuentro. Sin embargo, el equipo no logró sostener la ventaja. En el complemento, un error en la salida y una desatención defensiva abrieron la puerta al empate de Helio Varela, que devolvió la sorpresa al marcador.
Pese a los intentos finales y la presión constante en el cierre del partido, incluso con un gol anulado por el VAR, la Celeste no encontró la fórmula para romper el empate. El resultado deja a Uruguay con dos puntos y en una situación límite de cara a la última jornada.
Mientras tanto, en Inglewood, la historia tampoco fue sencilla para otra selección con aspiraciones: Irán empató 0-0 ante Bélgica en un duelo cerrado, intenso y con pocas concesiones, pero sin la contundencia necesaria para cambiar el rumbo del marcador.
Los jugadores iraníes Alireza Jahanbakhsh y Saman Ghoddos destacaron tras el encuentro el orden del equipo y el esfuerzo colectivo, aunque reconocieron que el resultado dejó un sabor agridulce, ya que consideraron que pudieron aspirar a más frente a un rival de mayor jerarquía.
El empate mantiene a Irán con vida en su grupo, pero también lo obliga a buscar un resultado decisivo en la última jornada, donde cada punto será determinante para su futuro en el torneo.