La cuenta regresiva está por expirar y la efervescencia mundialista se apodera por completo de la capital. Este martes 9 de junio, la selección nacional de Sudáfrica arribó a la Ciudad de México para encarar los últimos detalles de su preparación de cara al trascendental partido inaugural de la Copa del Mundo, donde medirán fuerzas este jueves contra el combinado de México en la mítica cancha del Estadio Azteca.
Los dirigidos por el técnico Hugo Broos aterrizaron en la metrópoli tras haber completado una estratégica concentración de una semana en la ciudad de Pachuca, Hidalgo, diseñada específicamente para lograr la aclimatación física a los 2,450 metros de altitud sobre el nivel del mar. A su llegada al hotel de concentración ubicado en la zona de Santa Fe, el plantel africano fue cobijado por el folclor local al ser recibido con música de mariachis, un gesto que los futbolistas correspondieron amablemente deteniéndose a firmar autógrafos a los aficionados presentes. Los “Bafana Bafana”, cuya plantilla destaca por estar conformada en su gran mayoría por elementos de su liga local con un alto nivel de entendimiento colectivo, realizarán este miércoles el correspondiente reconocimiento del césped del coloso de Santa Úrsula y su última sesión táctica.
Por su parte, la Selección Mexicana vive horas de máxima concentración en su campamento de las afueras de la urbe. El director técnico Javier Aguirre encabezó este martes su penúltimo ensayo táctico con el plantel completo, sabiendo que el Tri saldrá con la etiqueta de favorito ante su público, siempre y cuando no caiga en excesos de confianza ante la velocidad del cuadro visitante.
El inicio de las hostilidades del Grupo A no se limitará a la capital; la jornada del jueves contempla también el choque de alta expectativa entre Corea y la República Checa en la sede de Guadalajara, un duelo clave en las aspiraciones de ambos para avanzar a los octavos de final. Tras el partido de apertura, el calendario de Sudáfrica marca un viaje a Atlanta para medirse a los checos el 18 de junio, antes de regresar a territorio nacional para cerrar la fase de grupos el 24 de junio en la ciudad de Monterrey. Con la llegada de los primeros rivales, la Ciudad de México se reporta lista bajo una fresca tarde lluviosa para hacer historia y convertirse formalmente en la primera urbe del planeta en albergar tres inauguraciones de la Copa del Mundo.